26 marzo 2012

Educar y seguir Creciendo





En el 2007 Educar y Crecer abría sus puertas. Desde ese comienzo hasta el día de hoy el crecimiento de la ONG fue tan notorio y positivo que el sistema de aprendizaje ideado por los profesionales de Educar y Crecer está siendo replicado en distintas Asociaciones Civiles. Una de ellas es la Asociación Civil Ayres de Esperanza, más específicamente en su Centro Comunitario “El Arroyito”. Su principal objetivo es ayudar a mejorar la calidad de vida de niños y adolescentes de bajos recursos del Partido de Pilar, a través del desarrollo de la educación, la salud y la espiritualidad. Te mostramos una foto del Ayres de Esperanza y te pasamos el link hacia su página así te familiarizás un poco más con esta ONG a la que vamos a estar acompañando de ahora en más.

19 marzo 2012

Educar y Crecer en los Medios





La página de Clarín www.entremujeres.com publicó una nota de Educar y Crecer. No te la pierdas!

Educar y Crecer es una ONG que se dedica a investigar, formular e implementar estrategias pedagógicas para mejorar la educación de chicos en situación de vulnerabilidad, con el objetivo de garantizar el éxito en su trayectoria escolar. Aquí, Magali Bolotin, del área de comunicación de la organización, nos cuenta cómo podemos empezar a transformar el mundo si miramos un poco más allá de nosotros mismos.

Magali Bolotin

El olvido finalmente hace eco. La injusticia se torna inaceptable. La igualdad hecha añicos es recompuesta. Fragmentos de una historia de labor inacabable que encuentra sus resultados en el aprendizaje y en sonrisas pequeñas. Desigualdades. Diferencias: en cuanto al acceso a recursos; en lo concerniente a la educación; en lo relativo a estilos de vida. Contextos de vulnerabilidad. Chicos que sufren. Familias que no pueden progresar. Ilusiones que se marchitan. Futuros cubiertos por nebulosa.

2007. Un grupo de jóvenes profesionales se indigna frente a la realidad de la que son parte; se lamenta por la existencia de un sistema educativo que priva a los sectores más marginados de una educación de calidad. A partir de esta mirada atenta y punzante, los jóvenes, hasta el momento preocupados, se comienzan a ocupar en modificar aquellas aristas de la realidad que se presentan como injustas o que hacen a la desigualdad intersectorial. Este es un pequeño relato de cómo la semilla germinada por este grupo de personas culminó en el nacimiento de una ONG denominada Educar y Crecer.

Educar para Crecer, o Crecer para Educar. No se podía perder más tiempo: los primeros pasos debían ser transitados si realmente se deseaba invertir la situación de desesperanza de tantos argentinos. Debía realizarse un cambio para mejorar la educación, para lo cual se tomó una decisión clave: empezar por los chicos en situación de vulnerabilidad para garantizar el éxito en su trayectoria escolar. Por esto, luego de investigar para formular e implementar estrategias pedagógicas, los luchadores que peleaban por una realidad raída por la desesperación y la resignación, crearon un Centro de Aprendizaje, ubicado en José León Suárez, en el partido de San Martín, al cual concurren actualmente más de 90 niños en su mayoría residentes de Villa La Cárcova. Sustentado por un programa de educación innovador que responde a las necesidades de los chicos, sus familias y sus escuelas y dirigidos y acompañados por docentes, educadores y psicopedagogos, el centro de aprendizaje crece cada día más, junto con los chicos y todo el plantel de profesionales a cargo de llevar adelante los objetivos iniciales trazados en el 2007.

Resultados. Finalmente, aquello que parecía imposible comenzó a delinear bocetos de éxito. La realidad que parecía inabarcable, los problemas sociales que parecían inalcanzables e intangibles para muchos, los inexistentes lazos que unían a la idea de cambio con la acción, se canalizaron en el trabajo intelectual y físico incesante del grupo de gente que no descansó hasta concretar lo solamente palpable en la imaginación. Es a través de estos esfuerzos continuos que hoy en día las familias de los alumnos que asisten al centro de aprendizaje contribuyen a la implementación del programa y consideran que el programa sistematizado inculcado en la institución educativa de José León Suárez fue altamente positivo. Además, se formularon fuertes vínculos con las escuelas de la zona y otros centros de apoyo escolar y como ingrediente fundamental, los niños del centro han alcanzado aprendizajes sólidos. Y lo que es más, apuestan a un futuro.

Seguir creciendo. Los fundadores de Educar y Crecer decidieron abandonar su rol pasivo en la sociedad como simples observadores, para activar como ciudadanos preocupados y ocupados, y de esta manera originaron una transformación. El cambio es posible: en primer lugar a través del informarse para luego involucrarse para un mejor futuro y un mundo menos desigual. El futuro se contruye junto al otro. La otredad también es nuestra. Seamos constructores de otredad; y de un futuro caracterizado por valores, ideales y acción conjunta.

Magali Bolotin, área de comunicación de Educar y Crecer.

Palabras que valen: Ángeles De Salvo





Ángeles De Salvo, quien fue voluntaria de la "Educar y Crecer" y ahora es parte del Staff profesional, escribió palabras que testimonian que las puertas de la ONG se abren, pero nunca se cierran.

La primera vez que escuche hablar de Educar y Crecer fue por una profesora del secundario, que en clase nos contó su proyecto de construir una ONG enfocada en la educación. Ella era, Maggie Benvenuto, mi profesora de historia y actual Presidenta de Educar y Crecer. Al terminar el colegio, mis amigas y yo recibimos una carta invitándonos a formar parte del proyecto.

Cuando fui por primera vez al barrio, tuve la suerte de visitar las casas de los chicos. Ese fue mi primer contacto con ellos, no en una clase con pizarrón, sino en sus casas con su familias y un mate de por medio. Queríamos conocer sus mayores necesidades, saber cómo nos podían aportar ellos en nuestro proyecto, para ellos. Fueron charlas distendidas y cotidianas que suceden en cualquier barrio entre vecinos.
Ese día conocí una realidad de nuestra sociedad que hasta el momento solo había escuchado nombrar por las noticias. En ese momento, se me volvió tangible. Elegí ser parte de sus vidas, y fue una sensación muy agradable.
En esos diálogos con las familias y la comunidad, fuimos viendo como ellos y los voluntarios podíamos mejorar la educación de sus hijos.

Fui voluntaria de Educar y Crecer durante 2 años y medio. Desde el primer día me sentí comprometida con el proyecto ya que considera, al igual que yo, la necesidad de brindar a la sociedad de hoy una educación de calidad. Una educación de calidad requiere mínimamente que se puedan cumplir los objetivos planteados por el Ministerio de Educación en todo el país. Ese objetivo, que parece a veces tan básico y simple, cuesta cumplirse.

Una vez que se entra al Centro de Aprendizaje, es impactante ver el cariño que tienen los chicos y las ganas con las que se levantan todos los día para asistir al centro. Al ver y sentir la alegría que uno le da a los chicos estando ahí; creo que es imposible dejar de ir.
¿Que si tuve momentos de duda? Si, hubo un momento que dude en seguir. Durante un tiempo dejé de ir porque necesitaba dedicarle más tiempo a la facultad y a otros voluntariados que estaba haciendo a la par. Sin embargo, extrañaba la hora de tren que me tomaba llegar hasta José León Suarez. No fui por 6 meses pero sentí que había pasado mucho tiempo más.

Cuando EyC decidió ampliarse, hablé con la psicóloga porque quería volver a la Villa La Cárcova. Yo necesitaba trabajar, pero antes de arrancar en cualquier lugar cerca de mi casa, volví a EyC. Priorice mis recuerdos más lindos, y el equipo de EyC, contentos de recibirme, me abrieron las puertas de par en par.
Hoy, ya siendo parte del staff, podemos trabajar en conjunto pensando en lo que nosotros podemos brindar, como también en lo que la otra persona realmente necesita de nosotros. Al estar todos los días, uno charla y conoce a las mamás de los chicos, se empapa de las alegrías y tristezas que ellos traen desde sus casas y la escuela.
En EyC buscamos día a día acompañar a la comunidad, desde el apoyo escolar hasta la contención de las familias. Nosotros nos sentimos parte de La Cárcova y ellos encuentran un lugar de contención y apoyo dentro del barrio.

Lo que más me gusta del Educar y Crecer es el compromiso que tienen todos sus miembros en formar un programa de apoyo escolar, brindando a los chicos una educación de calidad. El proyecto tiene por objetivo apoyar a que esos chicos, a la par con la escuela, y que ellos puedan sacar provecho de la misma.
En EyC promovemos una enseñanza estandarizada: se plantean objetivos claros y simples. Para alcanzarlos, se planifican actividades concretas sin olvidar su fin último, el de aprender. Luego, se realiza una evaluación de lo enseñado y lo aprendido, con dos fines: corroborar si se alcanzan las metas y también, si se enseña de forma adecuada.
A lo largo de los años, fuimos replanteando nuestro trabajo. Sería más simple conformarnos repitiendo años tras año lo que enseñamos. Pero éste no es el caso. Todos los años hay un reevaluación por parte de la asesora pedagógica y la coordinadora de programas. Quiere decir que no nos quedamos con lo que hicimos y esperamos con los dedos cruzados a que los chicos adquieran los contenidos. Tratamos de mejorar, de modificar los ejercicios y los métodos de enseñanza. Si queremos una educación de calidad para nuestros chicos, primero tenemos que brindarla nosotros.

Está claro que la educación se hace de a dos, de la mano del docente y del alumno. Y en ese proceso de aprendizaje, se enriquecen las dos partes. Nosotros enseñamos “conceptos teóricos” y los chicos enseñan con su espontaneidad y creatividad. Aquella que los adultos podemos olvidar o dejar de lado a la hora de priorizar la teórica. También el aprendizaje en grupos enriquece mucho. Los voluntarios, a su vez, ayudan a personalizar el aprendizaje para los que tiene mayores dificultades con algunos temas.

La experiencia como voluntaria la recomiendo para todos aquellas personas que les guste la educación y que quieran vincularse con los chicos del barrio; pero también, y más que nada, para quienes quieran ser parte del cambio social. Ser voluntario significa donar tu tiempo, aquél que no se mide en pesos. No es donar tiempo en el otro, sino compartir ese tiempo con el otro.
La experiencia voluntaria en EyC es muy linda, por el equipo humano que trabaja y te motiva a levantarte todos los días para formar parte de este proyecto, como por los chicos que van al Centro de Aprendizaje. Ellos te dicen Seño, por tan solo estar ahí presente, ellos te lo agradecen.

Mi mayor deseo para Educar y Crecer, aunque pareciese idealista, es que dejáramos de existir. Ello significaría que las escuelas argentinas estarían brindando una educación de calidad para todos los chicos de nuestra sociedad.
Siendo más realista, mi deseo es que se puedan implementar nuestros programas en otras ONG, para así formar una red en pos de una de educación de calidad mediante estándares como se plantea en nuestro programa. Mi otro deseo, más personal, es que ‘mis’ chicos terminen el secundario, algo que suena raro para algunos pero muy común para otros. Que estén orgullosos de priorizar su educación y le encuentren un sentido a terminar la secundaria. Para que los chicos sientan esa satisfacción, Educar y Crecer está desde un comienzo apoyando a las familias, a la comunidad, a las escuelas, y por sobre todo, a nuestros chicos.

Ángeles Desalvo

13 febrero 2012

Frases de Educadores: René Favaloro



‎"Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo"

René Favaloro

08 febrero 2012

Palabras que valen: Giuli Fiore

Te mostramos el primer texto realizado por una voluntaria: Giuli Fiore

Mientras navegaba en internet, descubrí un anuncio que convocaba a jóvenes universitarios para trabajar como voluntarios asistiendo en el programa de educación de Educar y Crecer.
Y por esas casualidades, que nunca lo son en verdad, hacía un tiempo que estaba buscando un grupo al que unirme para trabajar como voluntaria así que me contacté para conocer más sobre la organización. De este modo fue como, en una reunión, conocí al hermoso equipo que ya venía trabajando en el centro de aprendizaje y me contagiaron su entusiasmo y energía.

Durante mis primeras visitas al centro, me vi atrapada por la dulzura, felicidad y ternura de los chicos. En mi viaje de vuelta a casa me acompañaban (y lo siguen haciendo) las sonrisas y abrazos que me regalaban cada uno de ellos durante toda la mañana, incluso aunque recién me conocían.
A medida que pasaban los días y nos íbamos conociendo más, pude enterarme de las difíciles situaciones con las que conviven a diario y, al mismo tiempo, comprender su necesidad de protección y cuidado que los hace tan vulnerables frente al grotesco mundo de los adultos. A partir de esto lo que más llamó mi atención entonces, fue la sonrisa brillante y la inquebrantable inocencia, que a pesar del entorno que los rodea, aún conservan.

Comprendí en ese momento lo que para ellos significa el centro de aprendizaje. Es ese rincón en el que pueden ser niños de verdad: revoltosos, inquietos, divertidos, creativos y más, al entregar todas las cargas que los superan y olvidar por un rato las inquietantes responsabilidades que los agobian en sus hogares.

Desde mi experiencia personal, trabajar como voluntaria en Educar y Crecer va de la mano y como complemento de mi carrera universitaria. La comprensión de la realidad que obtengo no solo es fruto del estudio, sino que se alimenta día a día de las vivencias que atravieso. El centro de aprendizaje de Educar y Crecer significa para todos, voluntarios y chicos, crecimiento. Significa además vocación, servicio e igualdad de condiciones, porque juntos creamos un nido de valores que no solo transforma a los chicos, sino también a nosotros.

La educación en Educar y Crecer no es transmitida como resultado de un maestro sabelotodo y un alumno ignorante, sino que es transmitida desde la igualdad. Demostrando que si bien el niño y el adulto cumplen distintos roles, ambos se encuentran en el mismo proceso de aprendizaje y crecimiento continuo.

Para terminar, recomiendo mi experiencia a futuros voluntarios que quieran sumarse a este proyecto. Van a descubrir que cada día que dejan el centro de aprendizaje se llevan en el corazón muchísimo más de lo que pensaban que podían tener. Que a veces se dice que hacer servicio o trabajar como voluntario es “ayudar a los demás” pero no es más que sentirse uno con el otro, dejar de sentirse solo y abrirse a dedicar el tiempo y el esfuerzo para cambiar una realidad que también nos afecta, que también nos pertenece.

Palabras que valen



En esta nueva sección vas a encontrar las experiencias de aquellos que forman parte de Educar y Crecer con sus propias palabras. Voluntarios y profesionales expresan su visión acerca del Centro de Aprendizaje y cuentan con gran entusiasmo qué sintieron y sienten al pertenecer a esta ONG.

El primer texto es de Giuli Fiore, quien como voluntaria de Educar y Crecer hace ya unos años, relata todas las sensaciones que le fueron sucediendo desde que entró al Centro de Aprendizaje el primer día.

07 febrero 2012

Adaptación de "Un niño", Helen Buckley




Un niño fue a la escuela. Era muy pequeñito y la escuela muy grande. Pero cuando descubrió que podía ir a su clase con sólo entrar por la puerta del frente, se sintió feliz.

Una mañana, estando en la escuela, su maestra dijo:

-Hoy vamos a hacer un dibujo.

-¡Qué bien!- pensó el niño, a él le gustaba mucho dibujar, podía hacer muchas cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y botes. Sacó su caja de colores y comenzó a dibujar.

Pero la maestra dijo:

- Esperen, no es hora de empezar.

Esperó a que todos estuvieran preparados.

-Ahora- dijo la maestra-vamos a dibujar flores.

-¡Bien! - pensó el niño, - me gusta mucho dibujar flores, y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.

Pero la maestra dijo:

- Esperen, yo les enseñaré como hacerlo, y dibujó una flor roja con un tallo verde.

El pequeño miró la flor de la maestra y después miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la maestra, pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de su maestra.

Muy pronto aprendió a esperar y mirar, a hacer cosas iguales a las de su maestra y dejó de hacer cosas que surgían de sus propias ideas.

Ocurrió que un día, su familia, se mudó a otra casa y el pequeño comenzó a ir a otra escuela.

En su primer día de clase, la maestra dijo:

-Hoy vamos a hacer un dibujo.

Y esperó a que la maestra le dijera qué hacer.

Pero la maestra no dijo nada, sólo caminaba por la clase.

Cuando llegó hasta el niño dijo:

-¿No quieres empezar tu dibujo?

-Sí, dijo el pequeño ¿qué vamos a hacer?

-No sé hasta que tú no lo hagas- dijo la maestra.

-¿Y cómo lo hago? – preguntó.

-Como tú quieras -contestó.

-¿Y de cualquier color?

-De cualquier color -dijo la maestra. Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos los mismos colores, ¿cómo voy a saber cuál es cuál y quién lo hizo?

-Yo no sé, dijo el pequeño niño, y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde.

31 enero 2012

Educación en Dibujos: Liniers

Frases de Educadores: Maurice Debesse



‎"La educación no crea al hombre, le ayuda a crearse a sí mismo". Maurice
Debesse